
ORDEN DE AGUSTINOS RECOLETOS
PROVINCIA DE NTRA. SRA. DE LA CONSOLACION
Orfeo, 1
28022.- MADRID |
Prot. N.142/05
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CARTA A TODOS LOS RELIGIOSOS
Hermanos:
El consejo provincial, en su sesión del pasado siete de septiembre, creyó conveniente enviar una carta-circular a todos los religiosos para compartir algunas inquietudes y ofrecer informaciones que son de interés común sobre diversos puntos del acontecer de la provincia.
1.- RETOMAR EL PROYECTO DE ESTUDIO DE LA REALIDAD DELA PROVINCIA
Quisiera invitar a todos a retomar de nuevo el proceso de reflexión del Informe del Departamento de Investigación Sociológica sobre la realidad de nuestra provincia y de lo que los religiosos pensamos de ella, el popularmente conocido “Informe DIS”.
El periodo de verano, con el final agitado del curso escolar y pastoral y el disfrute de las merecidas vacaciones, ha supuesto para muchos dejar de lado el proceso de reflexión personal y comunitaria al que nos comprometimos una vez presentado el informe final.
Es hora pues de retomar este proceso.
El capítulo ordenó que el Provincial con su consejo llevara a cabo un estudio científico sobre la realidad de la provincia, partiendo de la visión que los religiosos tienen de ella, convencido de la necesidad de disponer de un diagnósticolo más certero posible de lo que pensamos y sentimos como agustinos recoletos de la Provincia Nuestra Señora de la Consolación, de lo que nos angustia de cara al futuro, de las cosas que debemos cambiar y corregir y de las que debemos fortalecer. De todo ello siempre hemos tenido percepciones más o menos cercanas a la realidad, pero se hacía necesario verificarlas. De hecho, no son pocos los religiosos que han mostrado su sorpresa ante algunos de los datos revelados por el informe y se han encontrado con datos en los que se había reparado y con evidencias de no pocas contradicciones.
Sería un error limitarnos a una superficial lectura del informe. No habrá servido entonces de nada la iniciativa. Se hace necesario, pues, retomar la reflexión en profundidad de su contenido dedicándole tiempo suficiente y sosegado. Para ello, y con la finalidad de facilitar esta reflexión, el consejo provincial elaborará y pondrá a disposición de todas las comunidades y religiosos una guía de estudio.
En la presentación del informe se nos insistió hasta la saciedad en que la primera etapa de este proceso de reflexión era personal; que cada religioso tenía que ubicarse a sí mismo en el conjunto de la realidad reflejada en los gráficos. Esta es la parte que a cada uno nos ha de permitir tomar conciencia clara de las cosas que en nosotros no están bien y debemos corregir y aquellas de las que podemos sentirnos satisfechos y que pueden y deben ser un don para la comunidad si las potenciamos y compartimos.
Insisto en que esta parte de la reflexión es vital; sin ella el proceso quedaría truncado. Quienes ya llevan avanzada esta reflexión habrán experimentado que ciertamente la constatación de una determinada realidad, por medio de las correlaciones que establecen los gráficos del informe, permite descubrir las causas que determinan dicha realidad y, a su vez, vislumbrar las formas adecuadas de corregirla, si es negativa, y consolidarla y potenciarla, si es positiva.
Proponemos desde el consejo que cada comunidad se programe de tal manera que todos reflexionemos un capítulo del Informe cada mes a partir de octubre. Primeramente cada religioso hará su reflexión personal. El tiempo de meditación diaria será muy adecuado para esta reflexión personal; os invito a orar el informe DIS y a escuchar a través de él la voluntad de Dios sobre nosotros.
En un segundo momento, en su reunión mensual, la comunidad, auxiliándose de la guía o de la manera que considere más adecuada, compartirá la reflexión personal que los miembros han hecho a lo largo del mes.
Con el propósito de que los religiosos de la provincia nos podamos beneficiar de todas las reflexiones consideramos conveniente que de cada reunión mensual se levante una constancia con sus conclusiones y se envíen a esta curia provincial para ir elaborando con todas ellas unas generales que a todos nos serán muy útiles y sugerentes.
Tomémonos muy en serio este proceso; no lo abortemos. Estoy convencido de que es un instrumento de gracia para la renovación de cada religiosos y de toda la provincia en el momento presente.
2.- CERCANIA CON LOS HERMANOS QUE SUFREN
En los últimos meses varios hermanos nuestros están confrontando problemas de salud. Los padres José María Gil Zorrilla, José María Fernández, Pedro Zabalza, Félix Azcárate, Epifanio Baztán, Paulino Petrerena han engrosado la lista ya gruesa de hermanos sometidos al sufrimiento y dolor por diferentes enfermedades.
Dice el cardenal Martinique “la salud es el silencio del cuerpo; un silencio del que se sale cuando se enferma, cuando se advierte el dolor físico”. En algunos de nuestros hermanos el cuerpo ha roto ciertamente su silencio y está hablando a gritos; es como una rebeldía del que hasta ahora ha sido devoto y fiel servidor, silencioso y discreto.
Señala también Martini que “la enfermedad no es simplemente un problema de medicina: es una petición de ayuda, de amor, de sentido”. Y dice: “el enfermo, si es ayudado, puede llegar a ser un reclamo potente para todos, expresando desde el propio corazón los sentimientos ignorados y desatendidos, como el valor, la esperanza, el soporte no resignado”.
Quienes han tenido frecuente trato con enfermos saben muy que lo que en verdad duele a los que tienen precaria salud es la soledad y el abandono, experimentar que la más difícil travesía de la vida, la del dolor, esa en la que se necesita estar acompañado y atendido, la tienen que realizar en una soledad similar a la del crucificado que pide cuentas al Padre por su abandono.
Esta cruz de la enfermedad sólo es llevadera con cirineos que la sostienen. Por eso quiero invitar a todos a tener muy presentes a estos hermanos nuestros. Debemos ser particularmente compasivos con ellos compartiendo su pasión en la oración diaria de todos por ellos. Y pido a los religiosos de las comunidades en las que estas hermanos pasan su convalecencia que compartan su pasión, además de con la oración, extremando sus atenciones y acompañamiento. Sabiéndose muy, y bien, queridos por sus hermanos, la experiencia de la enfermedad podrá también convertirse para ellos en ocasión de gracia y en fuente de calma, de serenidad interior y hasta de buen humor mitigándose así el sufrimiento y el dolor.
Actuar así con nuestros enfermos está en consonancia con lo que Nuestro Padre San Agustín ordena en su regla para todos sus hijos. No son pocas las referencias a los hermanos enfermos que encontramos en este texto; reflejan su convicción de que en la comunidad son los miembros más frágiles y vulnerables y los más necesitados de amor fraternal.
A estos hermanos quiero decirles que les tenemos muy presentes cada día, que pretendemos que su sufrimiento se convierta en alegría y en paz al tiempo que les invito a reforzar su oración en este tiempo porque sólo desde ella podréis decir como Pablo “completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, a favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24)
El consejo provincial teniendo en cuenta que en el futuro el número de religiosos que necesitarán atención ha de crecer aceleradamente, estudia cuál es la mejor manera de afrontar esta situación. En este sentido se está trabajando en la creación de una experiencia intercongregacional de atención a ancianos y enfermos en coordinación con la CONFER. Esta iniciativa se encuentra todavía en su fase inicial, pero confío en que vaya seriamente tomando cuerpo y forma y pueda convertirse en una adecuada alternativa para nuestra provincia.
3.- CAMBIOS DE PERSONAL EN LAS CASAS
El tiempo estival suele ser en ocasiones propicio para efectuar cambios de personal en las comunidades y ministerios para hacer más funcional y efectiva la misión que tenemos encomendada en la Iglesia. Estos cambios vienen también obligados por circunstancias imprevistas.
En la República Dominicana el P. Ismael Bortiri y fray Xavier Villanueva, que en los últimos años han pertenecido a la comunidad de San Cristóbal, han sido trasladados a Bajos de Haina. Desde esa localidad seguirán atendiendo sus trabajos en la Escuela Parroquial Santa Rita, de San Cristóbal. El P. José María Gil Zorrilla, de Bajos de Haina, por razón de su enfermedad fue trasladado a la comunidad de Zizur Menor donde queda como residente.
Por su parte, el P. Jesse Chávez, también de Haina, ha sido trasladado a la comunidad de San Cristóbal al igual que el P. Gabriel Robles, hasta ahora en el seminario San Agustín, de Santo Domingo.
El P. Jesús García, perteneciente a la comunidad del colegio Agustiniano de Madrid, se ha acogido a la jubilación legal y ha sido trasladado a la comunidad que atiende la parroquia Nuestra Señora de la Consolación, de Madrid
Al P. Miguel Angel Ciaurriz, vicario de la provincia y secretario provincial, se le ha relevado de esta segunda tarea y se le han encomendado la atención de la promoción vocacional en España, vacante tras la renuncia meses atrás del P. José Luis Urriza, y la coordinación de la acción pastoral en el colegio Agustiniano de Madrid.
El P. Miguel Angel Yanguas, residente en la comunidad de Zizur Menor y párroco de varios pueblos de la arquidiócesis de Pamplona, ha sido trasladado a la curia provincial para desempeñarse como secretario provincial en sustitución del P. Ciaurriz. Las parroquias que atendía el P. Yanguas serán atendidas en lo adelante por el P. Gil Zorrilla.
Estos cambios no alcanzan a resolver los problemas de escasez de personal que padecen algunos ministerios en la provincia. En Guatemala, el seminario cuenta sólo con dos religiosos, al igual que la comunidad que atiende pastoralmente la parroquia de Totonicapán. En la misión de Bocas del Toro, en la comunidad de Almirante solo están dos religiosos al trasladarse el P. Corpus López de Ciordia a Kankintú.
Lamentablemente no se ha encontrado la disponibilidad adecuada para resolver estas carencias que siguen pendientes de solución. A estos hermanos que vienen soportando tan inmensa carga de trabajo les pedimos, además de las nuestras disculpas por no poder resolver su angustiosa precariedad, paciencia para seguir sirviendo de la mejor manera que puedan, al tiempo que les reocnocemos sinceramente su abnegada dedicación pastoral.
4.- OBRAS Y REMODELACIONES
Como ya sabéis, en algunas de nuestras casas se han hecho obras de cierta envergadura con la finalidad de adecentarlas y poder garantizar una mejor calidad de vida para los religiosos, principalmente los de más edad y los enfermos.
La residencia de la comunidad de La Paz, de Pamplona, ya se encuentra rehabilitada y en pleno uso. En este momento acoge a cuatro hermanos enfermos. Una parte de los salones parroquiales está siendo igualmente rehabilitada para añadir cuatro habitaciones más a la residencia de esta comunidad, que ya es casa de acogida para los enfermos y para religiosos de la zona norte.
Próximamente, una vez elaborados los planos y estudios técnicos, en Santo Domingo se iniciará la construcción de una vivienda, a levantarse en las inmediaciones del seminario, para que en ella residan los religiosos que actualmente viven en los apartamentos del barrio La Yuca. En estos momentos también, se trabaja en la remodelación del seminario necesitado de varias reparaciones y correcciones.
En los colegios de Madrid y Panamá se han llevado también a cabo obras diversas. En el Agustiniano se ha ampliado el comedor al crecer significativamente la demanda de este servicio por parte de los padres. En el San Agustín de Panamá se levantan nuevas instalaciones para la Asociación de Padres y Madres del colegio, así como para la de exalumnos.
5.- TIEMPOS DE AUDACIA
Hermanos, el mensaje que los capitulares enviaron a todos los religiosos al terminar las sesiones de trabajo decía que“este tiempo requiere cambios profundos y audaces en la Provincia” Y decía también que “de esta audacia debemos participar todos”. Audacia y mucha es lo que necesitamos para “afrontar el futuro con esperanza sabiendo que estamos en las manos de quien ha vencido al mundo”.
Fraternalmente
Madrid 9 de septiembre de 2005
Fr. Martín Berástegui (Prior Provincial)
Fr. Miguel Ángel Ciaúrriz (Secretario Provincial)