Torrent, presente en la JMJ2011

Los estudiantes de Torrent nos hemos hecho presentes de un modo activo en la Jornada Mundial de la Juventud (Madrid) tanto en las actividades organizadas por las Juventudes Agustinas Recoletas como en las que se iban desarrollando en el plano cultural-religioso en Madrid durante esas fechas.

Fue compartir a fondo e íntegramente espacios, tiempos, afanes, alegrías y dificultades con todos los jóvenes que provenían prácticamente de todas los países donde se encuentra la Orden de Agustinos Recoletos.

En ese sentido, el primer evento de gran importancia fue la Misa de acogida de las delegaciones participantes y procedentes de diversos lugares de España donde se daban a cabo diversos eventos previos a la Jornada. Fue celebrada el lunes en la tarde, presidida por el Prior general de la Orden, Fr. Miguel Miró Miró, y concelebrada por numerosos religiosos que desde ese día ya se iban haciendo presentes.

El siguiente paso fue la recepción en el colegio Agustiniano de Madrid de los distintos grupos. Allí se les entregaba la mochila del peregrino, las acreditaciones para luego ir ocupando el área asignada dentro de las instalaciones del lugar. A continuación, una cena en el comedor y, sin mayor dilación, fue ir al polideportivo del centro donde se realizó el festival JAR de las naciones. Cada delegación iba a presentando uno o dos puntos culturales de su país o región, todo desarrollado en un ambiente de fiesta, alegría y mucha energía.

Al día siguiente, y prácticamente durante el resto de la semana, tras la levantada temprano en la mañana, el desayuno brindado, y la entrega del pack de comida y cena, partíamos hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, donde se realizaba la oración matinal la cual iba rotando según delegaciones, cada cual según su impronta grupal. A partir de ese momento, se continuaba con las actividades señaladas para la jornada.

El primer día fue un recorrido intenso y condensado por todo Madrid realizado por grupos integrados por miembros de todas las delegaciones, mezclados de un modo heterogéneo para permitir y suscitar un compartir intercultural. Nosotros nos integramos en estos de modo tal que pudiéramos compartir con jóvenes de distintas latitudes, culturas y formas de ver la vida, enlazados por el carisma agustino recoleto. En ese sentido, fueron momentos de crecimiento y aprendizaje mutuo, digno de ser recordado para toda la vida. La comida la tuvimos en el parque del Retiro, y a partir de allí tiempo libre para visitar, grosso modo, Madrid, y disfrutar de su oferta cultural y religiosa hasta la hora acordada para reunirnos y acudir a la Misa de acogida presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Sus palabras fueron loables y su mensaje enriquecedor para cada uno de los jóvenes participantes. Tras la celebración, algo más de tiempo libre en la noche, y regreso al colegio para descansar.

El segundo día se llevó a cabo la visita al Monasterio de El Escorial, regentado por la Orden de San Agustín. Allí pudimos disfrutar de múltiples aspectos de interés cultural y religioso. También pudimos compartir más a fondo con las personas de nuestros grupos, lo cual para nosotros era fundamental. A continuación, la comida en un ambiente distendido, y la Eucaristía celebrada en una de las parroquias del pueblo de San Lorenzo de El Escorial, presidida por uno de nuestros obispos agustinos recoletos. De allí, regreso a la ciudad de Madrid, donde también pudimos disfrutar de algo de tiempo libre nocturno antes de llegar al colegio, y así complementar el día con las actividades programadas en la agenda de la JMJ.

El tercer día, jueves, fue importantísimo. Por la mañana, en la parroquia gozamos de la enjundiosa catequesis ofrecida por Mons. José Luis Azcona, obispo de Marajó, quien, con palabras cercanas, nos ofreció su testimonio de vida, luego, lo que significa para él ser cristiano, y por último, una motivación para ofrecer nuestra vida a Cristo, con todo lo que somos y lo que tenemos. La Eucaristía la tuvimos a continuación presidida por él. Su homilía contenía ese mismo tinte entusiasta y activo, dejando en claro la gran importancia y sentido que tiene la vida cristiana y el seguimiento de Cristo desde la vida consagrada. Al final, una exhortación para todos los participantes a ser testigos del Evangelio desde el ser agustino recoleto.

La tarde de ese día también fue un momento clave de la jornada. En la puerta de Alcalá y en la plaza de Cibeles se dio el recibimiento del Papa, con el consiguiente trayecto del “papamóvil” y las profundas palabras de ese primer discurso. Un momento para la historia de cada uno de nosotros, no solo por el hecho mismo de la acogida papal sino por todo el ambiente que se creó: los jóvenes gritando emocionados, la alegría del momento, las emociones contenidas, en fin, todo digno de reseñar.

La noche fue la guinda del pastel, dado que pudimos acudir al macro festival de la vida religiosa donde pudimos oír testimonios de consagrados, cantar con las participaciones artísticas, deleitarnos con la jocosidad de los presentadores, y disfrutar de todo ese ambiente juvenil en el cual nos encontrábamos inmersos. Y al final, de regreso al colegio en metro, rodeados de jóvenes y mayores gritando a toda voz: «Viva Cristo», «Viva la Iglesia», y «Viva el Papa».

El cuarto día fue un día de reconciliación y de alegría por el perdón recibido. En la parroquia, la oración matinal estuvo aunada a una catequesis sobre el perdón. Esta fue la antesala para toda una liturgia penitencial bien organizada que desembocó en la confesión personal de quien lo deseaba. Toda esa fiesta reconciliadora concluyó con la celebración de la Eucaristía y el gozo de haber vivido ese reencuentro con Dios, todo amoroso y todo misericordioso.

Durante la tarde, participamos, en la medida de lo posible, viendo en las grandes pantallas y escuchando en los audio parlantes, del masivo vía crucis presidido por Su Santidad. Un momento idóneo para acompañar devocionalmente a Jesucristo. Además, el arte sacro daba esplendor a la vivencia religiosa brindándonos un espectáculo indescriptible.

Por último, el quinto y el sexto día se sintetizan con todo el acontecimiento de «Cuatro Vientos», escenario de la Vigilia de Adoración presidida por Benedicto XVI el sábado en la noche. Ésta estuvo unida a todas las situaciones acontecidas: el calor de la tarde, la lluvia de la noche, las palabras de ánimo dirigidas a los jóvenes, los cantos de los distintos grupos presentes, la alegría de las personas asistentes, la universalidad contenida, las dificultades de tan macro evento,… Y al día siguiente, la Misa conclusiva de la jornada, según dicen, con la participación más masiva acaecida alguna vez en España. Todo con la solemnidad del caso, las palabras de aliento de Benedicto XVI, las imágenes del éxodo masivo a la salida, y la llegada al colegio para descansar unos minutos antes de emprender el viaje de vuelta a casa donde nos esperaban los hermanos.

En definitiva, han sido unos días de crecimiento personal, comunitario, espiritual y cultural. Cada quien ha regresado marcado, de alguna manera, por todo lo vivido y sucedido. Ahora toca hacer una reflexión de todo lo acontecido y vivido, extrayendo todo lo positivo y dejando atrás lo negativo. Creo que si se pudiera englobar en una frase la significación de la Jornada Mundial de la Juventud para cada uno de nosotros sería: «Ha sido un acontecimiento único, original e irrepetible».

Carlos Alberto Alvarado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
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