Bendecida e inaugurada la nueva casa de Almirante

El día 26 de diciembre, todos los misioneros de Bocas, incluyendo los nuevos misioneros Juan José y José Antonio, junto con el Vicario y el p. Max nos reunimos en Almirante para inaugurar la nueva casa de los religiosos de esta Prelatura. El único que faltó fue el P. José Tomas que estaba en gira misionera por la montaña, programada de antemano.

Desde muy pronto en la mañana, fueron llegando todos ellos, para reunirnos en la iglesia parroquial con los fieles a fin dar gracias a Dios y bendecir la nueva obra. Mons. Aníbal presidió la eucaristía, acompañado de varios religiosos y mucha gente de la parroquia. La iglesia estaba llena, a pesar de ser una misa especial en un día de labor.

Con un mensaje navideño, lleno de esperanza, de gozo y de alegría, el obispo se congratuló de la obra realizada y felicitó a los misioneros, a los colaboradores laicos. Como era el día de San Esteban protomártir, que entregó su vida por el evangelio, nosotros hemos recibido todo de Dios, empezando por nuestra vida  y a él tendremos que entregársela.

También agradeció a la provincia, a Adveniat, a la Prelatura de Bocas. Gracias a ellos y al trabajo de los misioneros y de la gente de la parroquia, hoy podemos contar con una casa amplia, confortable y acogedora, para que tanto los misioneros como los laicos puedan disponer de locales para trabajar mejor en la evangelización de Almirante.

Al final de la misa hablaron por turno el Vicario, el Superior de la misión, el P. Max que inició la obra y el P. Marco que la terminó y el p. José Antonio fue recibido con grandes aplausos. Todos daban gracias a Dios y se sentían contentos de la obra realizada.

La Casa cuenta, en la parte de arriba, con 4 habitaciones, comedor, sala de comunidad, sala de trabajo, cocina y capilla y un hall bien iluminado y en la planta baja tiene un salón para 50 personas, otro salón para 30, una cocina bien amplia, un despacho parroquial  y dos escaleras una en la parte delantera y otra en la parte trasera. También tiene un espacio amplio de jardín que habrá que acomodar.

La bendición de la casa se hizo después de la misa, en la puerta principal, fue impartida por Mons. Aníbal y dos feligresas cortaron la cinta de inauguración. Después de la bendición se invitó a todos a visitar la casa y se compartió un ágape fraterno con abundante comida. Los padres pudimos disfrutar más tarde de una suculenta y sabrosa comida, preparada por Víctor, hasta con turrones y mazapanes.

Las casas de la misión van mejorando poco a poco. Ya se hicieron la de Changuinola, la del obispado de Bocas, la de Chiriquí Grande y la de Almirante. Ahora queda por mejorar la de Kankintú.

Acabados los festejos, los misioneros fueron para sus casas, después de haber disfrutado de un día de confraternidad entre los misioneros y los fieles de Almirante.

 
Fotos
Benjamin
 
   
     
     
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