Con la eucaristía presidida por el P. General, presidente del Capítulo, se inició formalmente el XVI Capítulo de la Provincia Nuestra Señora de la Consolación. Además de los capitulares a la celebración asistió también la comunidad de la casa. El nombramiento de los oficiales del capítulo y la presentación del informe del P. Provincial conformaron esta primera jornada de trabajo.
Parafraseando un conocido texto ecuménico, el P. Javier Guerra señaló que “sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos;Cristo pertenece al pasado; el Evangelio es letra muerta, la Iglesia, una organización más y la misión, una propaganda. Dijo que la nueva evangelización requiere también un nuevo pentecostés y enumeró algunas de las precariedades que hoy nos impiden vivir fielmente la vocación a la que hemos sido llamados y el carisma que da sentido a nuestra vida como agustinos recoletos.
También el P. General abrió la primera sesión de trabajo tras el desayuno con un breve discurso en el que invitó a todos a hacer de este encuentro un examen de conciencia de la vida de la provincia. Pidió humildad en los diálogos para “dejar así actuar a la gracia” de manera que se refuerce nuestra identidad carismática. “Es momento, señaló el presidente del capítulo, de dejar espacio a la virtud teologal de la esperanza porque “el futuro es de los que viven hoy con fidelidad su propia vocación”. Concluyó sus palabras haciendo un llamado a trabajar en estos días superando los derrotismos que a menudo nos paralizan.
Tras comprobarse la presencia de todos los capitulares y la lectura de los números de la Constitución que se refieren al Capítulo Provincial se procedió a la elección de los oficiales de la Asamblea. Los padres José María Aguerri y Martín Berástegui serán los moderadores de las sesiones de trabajo y el P. Miguel Angel Yanguas secretario del capítulo. El P. General, José María Aguerri, Martín Berástegui, Miguel Angel Yanguas y Manuel Beaumont formarán el Consejo del Capítulo.
Cinco serán las comisiones de trabajo: Espiritualidad, Pastoral Vocacional y Formación Inicial, Apostolado Misional y Ministerial, Apostolado Educativo y Gobierno, Economía y Administración.
Completadas estas necesarias formalidades el P. Provincial comenzó la presentación de su informe que no difiere del que en su día presentó sobre el estado de la provincia a todos los religiosos.
Siguiendo pues dicho informe, presentó primero los datos estadísticos del personal de la provincia y sus ministerios resaltando la desproporción que hay según la edad del personal que reside en España con respecto al de la Vicaría. En estos momentos, señaló la provincia dispone de 17 religiosos menos que en el trienio anterior.
A juicio del P. Alfonso la provincia necesita con urgencia y sin dilación una reestructuración que equilibre el número de ministerios con el de religiosos disponibles para atenderlos. Entiende que una de las tareas que debe afrontar este capítulo es la de facilitar al nuevo provincial a cerrar los ministerios a los que no podemos garantizar asistencia por la escasez de personal.
Terminada la presentación de cada uno de los apartados del informe los moderadores invitan a la asamblea a manifestar sus opiniones y a ofrecer otros informes referentes al tema tratado. Sobre este punto de la reestructuración se debatió abundantemente en la sala. Algunos señalaron que la reestructuración no puede quedar reducida a un simple repliegue de ministerios cerrando casas y agrupando comunidades. La reestructuración debe formar parte de un proyecto más amplio que implique también la revitalización de las estructuras de la provincia haciéndolas más dinámicas, funcionales y eficientes.
El P. Provincial siguió presentando otros puntos de su informe como el de la Formación Permanente de la que dijo es una manifiesta precariedad en la provincia. Denunció una cierta alergia a todo lo que suena a formación y estudio y advirtió que esta precariedad condiciona fuertemente tanto la calidad de vida consagrada como nuestra propia misión.
Entonando el himno a Nuestro Padre San Agustín se inició la sesión de la tarde que siguió con la presentación y debate del informe del P. Provincial. Previamente se aprobó el “ordo capituli” acordando que, antes del trabajo de las comisiones la asamblea determine con claridad el problema nuclear de la provincia de manera que las determinaciones capitulares puedan responder a ello.
Al abordar en su informe el tema de la espiritualidad, el P. Provincial resaltó que se observa en la provincia y en muchos de sus religiosos una pérdida del radicalismo evangélico. Dijo que es en la vivencia concreta de los votos donde se observa esta mediocridad. Dijo también que el creciente individualismo afecta la vivencia y la calidad de la vida común y de la propia vocación de consagrados.
La segunda sesión de la tarde se ocupó de conocer el informe del P. Provincial sobre la pastoral vocacional y la Formación inicial.
Mañana seguirá la asamblea trabajando en esta primera fase informativa del capítulo.