El Congreso sobre la vida consagrada, se ha celebrado en Panamá del 27 al 30 de julio de 2009, organizado por la FEPAR (Federación panameña de religiosos) y bajo el lema de “La Eucaristía, alimento de la vida consagrada”. En él hemos participado unas 150 religiosas y unos 25 religiosos, procedentes de toda la república y también de Costa Rica y de Colombia. Por parte de nuestra comunidad OAR asistimos los Padres Martín, Max Vidal y el Seminarista Carlos Alvarado que reside unos 15 días en la comunidad de Río Abajo y también los padres Jerónimo y Miguéliz de San José.
La inauguración se hizo con una misa presidida por el arzobispo Mons. Dimas Cedeño, acompañado de Mons. Ulloa, obispo auxiliar, por Gustavo Nova, de la sociedad de San Pablo y Presidente de la FEPAR, y José Cristo Rey García Paredes, ponente principal.
El congreso se realizó en el Salón “Benjamín Ayechu” del Edificio de Postgrado de la USMA. Las sesiones se desarrollaron en un horario de 7 de la mañana a 1 de la tarde. Se comenzaba con media hora de oración preparada, se continuaba con las dos ponencias, receso y se concluía con la celebración de la eucaristía.
Para ello se invitó al conferenciante principal, el P. José Cristo Rey García Paredes cmf., teólogo y experto en la vida religiosa, que hizo las 8 ponencias y dirigió las sesiones posteriores de preguntas y diálogo. Desarrolló los temas eucarísticos con profundidad y a la vez fue accesible y ameno. Mons. Pedro Hernández, obispo del Vicariato del Darién le acompañó en una exposición con el tema Eucaristía y Misión.
Los temas expuestos por el ponente se centraron en la Eucaristía como Memoria, Presencia y Profecía. Estos tres temas eucarísticos se desglosaron en el estudio y análisis de los primeros gestos eucarísticos, las dos últimas comidas de Jesús, las primeras eucaristías, el sacramento de la Pascua, del banquete, de la palabra y de la presencia en los dones.
“La eucaristía no solo es memoria, también perspectiva, horizonte y futuro. Nos implica en la oración y adoración, configura nuestra forma de vivir, le da un sentido nuevo al tiempo y al espacio que nos constituye. De esta manera la participación consciente e intensa nos hace entrar en la profecía necesaria. Lo cotidiano se convierte en extraordinario”.
“La comunión de Jesús entregado provoca una dinámica espiritual de entrega en los comulgantes. Entrega a Dios y a los Demás. Al sacrificio de Jesús corresponde el sacrificio de la iglesia sacrificada por el mundo es el resultado eucarístico. Sin entrega la eucaristía pierde contacto con sus orígenes y se convierte en un rito vacio”.
La última exposición fue sobre “la eucaristía y el apocalipsis” que estuvo muy animada en el diálogo que se desarrolló a continuación.