El pasado lunes 7 de junio los religiosos de la Delegación de República Dominicana se reunieron en el Seminario San Agustín, en Santo Domingo, convocados por el Vicario provincial, P. Gabriel Robles.
La reunión comenzó en la capilla del Seminario con el rezo de la hora intermedia, durante la cual el Vicario provincial dio posesión de su cargo como nuevo Delegado de República Dominicana, P. Pedro Rivas. También le dio posesión de su cargo al P. Pedro como nuevo prior del Seminario San Agustín.
Dado que aún no se han completado las restantes comunidades de la Delegación de República Dominicana, pues faltan por llegar al país los PP. Juan José Zaro, Jesús Arrondo e Ismael Xuruc, el Vicario provincial encomendó al nuevo Delegado que cuando estén ya formadas las comunidades les de posesión a los nuevos priores.
Tras este acto en la capilla se tuvo una reunión en la que el Vicario dio lectura a la carta del P. Prior provincial escrita tras su reciente visita a los religiosos de la provincia. El tono de la carta del provincial, de gratitud a los religiosos por la disponibilidad mostrada, y de animación para continuar adelante, superando miedos y temores, fue reafirmado por el Vicario ante los religiosos de la Delegación. Asimismo, insistió en que ahora lo importante es que todos continuemos con esa disposición al servicio de la Iglesia y de nuestras comunidades.
Tras un breve diálogo en que se apuntaron cuestiones como los criterios seguidos para la distribución de los religiosos, las próximas vacaciones y otros, se dio paso a un momento de diálogo entre las comunidades de la Delegación que deben preparar la transición de algunos religiosos en las próximas semanas. Así, las comunidades de San Cristóbal y la Casa San Ezequiel se reunieron para dar inicio al proceso de intercambio de religiosos. En efecto, la comunidad de San Cristóbal iniciará en este trienio una experiencia nueva al llevar un mismo párroco, el P. Miguel Ángel Ciáurriz, ambas parroquias: Nª Sª de la Consolación y Nª Sª de la Paz. En esta tarea, los demás religiosos de la comunidad colaborarán como vicarios parroquiales de ambas parroquias para atender las distintas tareas pastorales. El P. Félix Sáenz, hasta ahora miembro de la Casa San Ezequiel y párroco de Santo Toribio de Mogrovejo en Santo Domingo, pasa trasladado a San Cristóbal, en tanto que el P. Cruz María Echeverría, hasta el momento de la comunidad de San Cristóbal y párroco de Nª Sª de la Paz, pasa a la Casa San Ezequiel y será el futuro párroco de Santo Toribio de Mogrovejo. Ambos han comenzado ya a hablar sobre el traslado. Asimismo, el P. Ramón Aníbal Echavarría, de la comunidad de San Cristóbal, ha sido trasladado a la Casa San Ezequiel Moreno.
Por su parte, las comunidades del Seminario y de Haina se reunieron brevemente para establecer lo pertinente sobre el traslado del P. Pedro Rivas, actual prior y párroco en Haina, al Seminario.
Al final de las reuniones hubo tiempo para las fotos de rigor. Como dato curioso, se constató que se encontraban presentes ya todos los miembros de la comunidad del Seminario: PP. Pedro Rivas, Eugenio López y Lucas Ortiz, quienes junto con los seminaristas forman la primera comunidad que se ha completado en la Delegación tras el capítulo y los cambios hechos por la autoridad competente.
En la Delegación se han producido tras el capítulo ocho traslados de entre los religiosos que estaban hasta ahora en las comunidades. Los PP. Bernardo Eguaras, Gabriel Robles y Juan Carlos Andujar van destinados los tres a Panamá, en tanto que llegan al país los PP. Juan José Zaro, Jesús Arrondo e Ismael Xuruc, el primero desde Panamá y los otros dos desde Guatemala. Los demás cambios en la Delegación son a nivel interno, de una a otra comunidad.
Es un nuevo periodo el que comienza esta Delegación, con experiencias pastorales nuevas, que suponen un reto para nosotros, pero también una ocasión para reafirmar nuestro carisma como comunidad de vida consagrada y nuestro servicio a la Iglesia, que hacemos precisamente como comunidad religiosa. El capítulo provincial, en efecto, nos ha recordado que todos debemos poner interés en recuperar el sentido comunitario de nuestra misión, ya que es la comunidad la que recibe el encargo ministerial por parte de la Iglesia (ver Ordenación 31). Lo cierto es que esto es ya un reconocimiento público de la Iglesia a nuestro carisma y estilo de vida. Precisamente porque lo reconoce y valora le encomienda a nuestra comunidad un encargo ministerial. Se trata de una enseñanza de nuestro capítulo provincial que nos podrá ayudar a entendernos mejor como religiosos y miembros de una comunidad religiosa agustino-recoleta. Valoramos, pues, ésta y otras aportaciones de nuestro capítulo provincial y queremos empezar a ponerlas en práctica lo antes posible.
Al final de la reunión, y tras un suculento almuerzo en el Seminario, el Vicario provincial, P. Gabriel, se despidió de los religiosos de la Delegación, en la cual pasó los últimos cinco años.