Crónica de diciembre desde el semianrio de Torrent

El mes de diciembre pasado ha sido un mes de grandes acontecimientos reunidos en la fraternidad de la comunidad.

Comenzamos con el día 5 con la celebración del día de la Recolección, acompañados de la presencia de las comunidades de la Esperanza y de Beniganin aquí en el Seminario Sto. Tomás de Villanueva. Fue un día para agradecer a Dios por la llamada hecha, para renovar votos, para recordar la gran responsabilidad que tenemos como testigos del Evangelio en el mundo y para compartir un grato momento en familia de hermanos.

El siguiente acontecimiento, aunque doloroso, fue la despedida que le realizamos a Armando, que tras un largo proceso de discernimiento y acompañamiento, decidió dejar la Orden para iniciar un nuevo camino en Guatemala. Sabemos que aunque los primeros pasos cuestan, el los dará con firmeza y mirando siempre hacia delante.

Pasamos ahora a la fiesta de Navidad de los religiosos que habitan en la Comunidad Valencia. Motivo por el cual nos desplazamos hasta Beniganim, adonde llegaron los frailes residentes en las otras comunidades de la zona. Fue una velada agradable, en torno a la mesa, donde jóvenes y mayores compartieron experiencias del diario vivir, reforzando notoriamente los vínculos fraternos. Y dicho sea de paso, aprovechamos también para visitar y compartir con las monjas del Monasterio de Beniganim, a las cuales les llevamos un pequeño repertorio de villancicos.

Y llegamos a la Navidad aquí en casa para la cual, organizamos una sencilla pero deliciosa comida, seguida de un encuentro comunitario en la sala común antes de pasar a la Misa del Gallo que celebramos en compañía de los laicos que, a pesar del frió que hacía, decidieron acompañarnos en la celebración de un acontecimiento tan importante como el nacimiento de Jesús, Dios entre los hombres, siendo verdadero hombre.

Luego de la Eucaristía, todos los asistentes  pasamos al comedor de la comunidad donde tuvimos un pequeño y agradable piscolabis, antes de prácticamente despedirnos hasta más tarde para la Eucaristía del día de la navidad, en la cual también se resalto la importancia que tuvo el acontecimiento salvífico de la encarnación de Dios en medio de nosotros y como este debe interpelar nuestra vida cristiana día a día.

Y sin dar mayores descansos, el 26 tomamos carretera hacia Sos del Rey Católico, al norte de la península para participar de las Jornadas de Formación Permanente sobre San Pablo, en las cuales la nota característica no solo fue el aprender mucho más de tan insigne personaje, sino también el compartir que tuvimos con otros religiosos de la provincia residentes aquí en España. Fue una buena experiencia para comprender un poco más de nuestra situación actual, para amar más lo que somos como agustinos recoletos  y para hacernos concientes de todos los retos que vendrán en un futuro no muy lejano, y que sin dudarlo, tendremos que asumir con la mayor dedicación.

Al regreso a casa, fue preparar para el año nuevo, para el cual también tuvimos una cena fraterna, un encuentro de oración y de tranquilidad antes de recibir el año nuevo, y un reunirnos en comunidad para hacer la cuenta regresiva, comernos las uvas, y tomarnos un vaso de sidra, en la tranquilidad del hogar.

No podemos dejar de lado la celebración de los cumpleaños de la comunidad, como lo fueron el de Cesar y el de Jesús Sánchez (que anecdóticamente, lo celebró también en Sos del Rey Católico). Fueron momentos alegres de encuentro y de felicitación, y claro de exhortación a que sean siempre buenos religiosos, aunque pasen los años.

Por supuesto que no hablamos los estudios porque prácticamente hemos estado de vacaciones desde el 18, aunque algunos tuvieron que presentar exámenes el 23 de diciembre. Todo sea en función de aprender cosas nuevas y de eliminar un poco de materia para los semestrales.

Eso ha sido un poco por este mes. Ya para este mes de enero, que transcurre rápidamente les tendremos nuevas noticias a todos ustedes.

 
Fotos
Benjamin
 
   
     
     
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