Las jornadas de reflexión que cada año en la delegación de República Dominicana se realizan en los días de Navidad han tenido este año dos fases diferentes. Los días 29 al 31 de diciembre, dirigidos por el P. Darío Taveras, de los Misioneros del Sagrado Corazón, hicimos unos “miniejercicios espirituales” y los días 2 y 3 de enero celebramos la asamblea en la que reflexionamos sobre la realidad provincial y de nuestra delegación.
Ambos encuentros se celebraron en el seminario de Santo Domingo y estuvimos presentes doce de los catorce religiosos de la delegación. No asistieron Xabier Villanueva y Ramón Aníbal Echavarría que se encontraban de vacaciones con sus respectivas familias.
Con dos charlas en la mañana y una en la tarde el P. Taveras, gran conocedor de la vida religiosa de América Latina y de nuestra historia en la República Dominicana, fue orientando al reflexión y motivando la oración tomando como referencia los dos primeros capítulos del evangelio de San Lucas, que nos hablan del misterio de la Encarnación de Dios.
Nos habló de la necesidad de volver en nuestra vida espiritual sobre las Sagradas Escrituras porque la vida religiosa nació con una espiritualidad en torno a la Palabra de Dios. En este sentido advirtió del riesgo de dar hoy más importancia al carisma que a la Escritura. Es preciso tener en cuenta, dijo, que todas las intuiciones fundamentales de la Vida Religiosa son bíblicas.
Nos habló también de la necesidad de apostar en estos tiempos de precariedad y debilidad por una vida consagrada más auténtica para lo que se hace necesario retomar la “utopía evangélica” para ser significativos en el mundo. “Hoy, recalcó, nos cuesta desmontar el belén que hemos preparado con tanta afán”.
Otros temas abordados en estas reflexiones fueron el de la misión, hicimos un recorrido por algunos testigos de la misión como Moisés y Pablo, el tema de los votos y las circunstancias actuales que nos demandan nuevas formas de fidelidad.
Esta ha sido la primera vez que ocupamos estas jornadas en hacer retiro y, según la totalidad de los asistentes, la experiencia ha sido buena y debe repetirse de cara a los próximos años. Con una serena y tranquila eucaristía presidida por el P. Cruz María concluimos esta primera parte de nuestro encuentro navideño en la delegación.
Con el año 2009 iniciado nos volvimos a reunir para la segunda parte de nuestro encuentro, esta vez con la finalidad de discernir la realidad que vivimos a nivel provincial y de la delegación.
Nos proponíamos determinar cuál consideramos nosotros que es el problema fundamental de nuestra institución partiendo de las precariedades que observamos en nuestra manera de ser y de vivir. Hubo consenso en señalar que nuestro problema fundamental es la “débil experiencia, personal y comunitaria de Dios”. Este problema fundamental es, a nuestro juicio, el resultado de una precaria vida espiritual, de una deficiente calidad de vida comunitaria y de la poca operatividad e incidencia del proyecto común provincial y del ejercicio de los liderazgos.
A partir de aquí nos planteamos la respuesta que podemos dar a estar urgencias y tratamos de dar forma a un plan de acción en la delegación con las distintas sugerencias propuestas por los tres grupos de trabajo.
Para que todo lo tratado y propuesto no quede en palabras decidimos activar los secretariados en la delegación para que desde ellos se dé seguimiento y se anime este proceso de reflexión y de renovación que nos hemos propuesto implementar.
El secretariado de espiritualidad quedó compuesto por Miguel Ángel, Ismael, Lucas y Enrique, el de formación por Gabriel, Cruz, Ramón y Bernardo, el de apostolado, tanto en su aspecto educativo como parroquial, por Xavier, Félix y Pedro y el de pastoral juvenil y vocacional por Juan Carlos, Arturo, Eugenio y Lucas.
Toca ahora a cada secretariado tomar las líneas de acción planteadas por los grupos y presentar para el lunes 23 de febrero, día en que nos reuniremos para celebrar el cumpleaños de Ismael, un plan concreto trabajo para toda la delegación.
Han sido, en definitiva, unos días de intenso trabajo en los que los religiosos de esta delegación sentimos que hemos iniciado un proceso en el que esperamos avanzar para vivir una vida consagrada más auténtica y significativa en esta República Dominicana.