La comunidad parroquia del David, en Panamá, festeja las bodas de oro sacerdotales del P. Jesús Equísoain

Antes de las reformas litúrgicas del Vaticano II, el Sábado Santo era una fecha en que litúrgicamente se podían celebrar bastantes acontecimientos. Entre ellos la ordenación sacerdotal. El día 2 de abril del año 1960 era Sábado Santo, y en Capuchinos de Carlos III de Pamplona, por la imposición de manos del obispo capuchino Mons. Larrañaga, recibían la ordenación sacerdotal ocho jóvenes agustinos recoletos. De esos ocho, cuatro continúan vivos y en el ministerio.
Cincuenta años más tarde, el 2 de abril de 2010, poca fiesta podían celebrar los cuatro religiosos que celebran sus bodas de oro sacerdotales, ya que esa fecha era Viernes Santo.
El p. Enrique está en Madrid, el p. Javier se encuentra en san Judas de Guatemala, el p. Fermín de misionero en la Isla de Bocas del Toro, y el p. Jesús en David de Panamá; estos son los cuatro religiosos que este año están celebrando sus cincuenta años de sacerdocio.
En la parroquia la Sagrada Familia de David, el domingo de Pascua hicimos una celebración para conmemorar ese acontecimiento del P. Jesús. Él no quería ningún tipo de fiesta, pero ha tenido que “aguantar” unas pocas.
En la Misa de las once de la mañana, que es la parroquial, presidida por Monseñor José Luis Lacunza, celebramos a Eucaristía de agradecimiento por los cincuenta años de sacerdocio del P. Jesús Equísoain. Recordamos a los otros cumpleañeros, pero la fiesta estaba centrada en él. Bueno, estaba centrada en Cristo Resucitado, no podía ser menos, y así lo resaltó Monseñor, que centró la homilía en la fiesta de la Resurrección.
Cuando habló de los cincuenta años de sacerdocio, nos dijo que es un acontecimiento muy importante dentro de la celebración del Año Sacerdotal. Nos recordó que es una fiesta de fidelidad. En primer lugar de Fidelidad de Dios, que ha continuado siendo fiel a su presencia y su gracia durante estos cincuenta años; y fidelidad del p. Jesús en responder a esa llamada de Dios con su esfuerzo y trabajo continuados durante todo este tiempo; también señaló la fuerza y salud que aún tiene para acompañar a las comunidades campesinas de la parroquia.
Al templo parroquial costó en llenarse de fieles, pero acabó con gente de pie por los pasillos. Había bastantes personas de las comunidades rurales que él atiende, y que después se hicieron notar en la presentación de las ofrendas.
Terminada la Eucaristía se obsequió a cada participante con un poco de comida dulce y salada y un refresco; además se les entregó una estampa de recuerdo de la fecha y una oración.
Al día siguiente, el lunes de Pascua, día cinco de abril, procedente de la Isla de Bocas del Toro, llegaba el p. Fermín Moriones, otro de los cumpleañeros. Venía pasar tres o cuatro días con su compañero de curso. Por las mañanas de los dos días siguientes visitaron las tierras frescas de la provincia de Chiriquí.
El martes, día seis llegaron cuatro hermanos más de la misión de Bocas del Toro, y dos hermanos Agustinos OSA, de la Misión de Tolé, para celebrar todos juntos una comida de Bodas de Oro. Comida preparada por el Comité del Comedor Infantil Santa Rita, que estaba abundante y sabrosa, pero sobre todo muy alegre y fraterna.
La próxima reunión es el día  uno de mayo en la Isla de Bocas del Toro para celebrar allá el mismo acontecimiento. Deseamos que estén otra vez Jesús y Fermín. En esa reunión esperan la presencia del Nuncio de su Santidad en Panamá.
Les pedimos que en una frase resaltaran algo de estos cincuenta años. Respondieron lo siguiente:
P. Fermín: se me quedaron muy grabadas las buenas experiencias de El Salvador, donde se trabajaba tanto en la formación de los agentes de pastoral…
P. Jesús: lo más fuerte fue el cambio de la formación a la pastoral. Tenía ya 44 años cuando, dejando la formación, vine a América y me enviaron a la pastoral de Río Abajo; ahora agradezco a Dios y a los superiores esa decisión porque ha sido muy importante para mi vida.
En estos momentos el P. Jesús es el encargado de las ocho comunidades campesinas que tiene la parroquia; todos los domingos celebra cuatro Misas y algunos cinco; es el superior de la comunidad y lleva la economía de la casa y la parroquia. Con esto señalamos su buen estado de salud, de ánimo y de ganas de trabajar.
Como le dijo Monseñor en la celebración: Que el Señor le conceda cincuenta años más de fidelidad.

 

 

 
 
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