El pasado sábado 23 de marzo Fray Ismael Xuruc recibió la ordenación diaconal de manos del obispo agustino recoleto, monseñor Mario Alberto Molina, obispo de Quiche, en el templo parroquial de San Nicolás de Tolentino. Era la primera ordenación que se celebraba allí.
A las diez de la mañana nos dimos cita todos los religiosos agustinos recoletos de la Delegación, excepto los PP. Pedro y Jacinto, que por ser sábado se quedaron atendiendo sus respectivas parroquias de Xela y Totonicapán. Además nos acompañaban el P. Provincial, recién llegado para concluir su visista de renovación en el seminario y el P. Benjamín que estaba estos días por el seminario. De Totonicapán, lugar de donde es fray Ismael llegaron dos buses el mismo día, y su familia que ya se encontraba en el seminario desde el día anterior. La parroquia anfitriona se encargó de recibir a la gente con un desayuno.
La celebración fue solemne pero familiar. Los seminaristas, junto con el coro parroquial Canta y Camina se encargaron de animar a la asamblea con cantos escogidos y ensayados para la ocasión. Incluso se atrevieron con el Padrenuestro en latín.
Todos destacaron la homilía de monseñor Mario. De manera muy cercana y dirigiéndose sobre todo al ordenando, fue explicando el sentido de los ritos y gestos que presenta la liturgia, haciendo especial atención a la promesa del celibato que “no es un ejercicio para probar la fuerza de la voluntad, ni una práctica disciplinar para conseguir el dominio sobre uno mismo o la práctica ascética para alcanzar una pureza angelical. El celibato no es nada de eso, sino que es parte de una dinámica interpersonal de la relación con Dios” Y dirigiéndose a Ismael insistió en que “la promesa del celibato en realidad es una promesa de no perder ya nunca más a Dios como la referencia única y total de tu vida. Si te mantienes siempre en la presencia de Dios, cumplirás esta promesa y ejercitarás tu ministerio como lo pide Jesús”. Por último, y antes de hablar en quiché tanto a Ismael como a sus paisanos y familiares presentes dejó constancia de que “no somos funcionarios de una institución; ni siquiera somos impulsores de una doctrina. Somos testigos de una persona y portadores de un planteamiento de vida”.
Después de la imposición de manos, el P. Jesús Liberal, prior del seminario y párroco, le impuso la estola y la dalmática. Seguidamente el obispo le entregó el Evangeliario para continuar, ya como diácono, ejerciendo su tarea de preparar y servir en el altar.
Después de la comunión vinieron las palabras emocionadas del nuevo diácono; también el padre provincial se dirigió a los presentes y luego, representantes de la parroquia de Totonicapán y la comunidad de Nimasac, así como feligreses de los diferentes grupos parroquiales de San Nicolás le entregaron un obsequio. Finalmente, el P.Jesús Liberal, en nombre del parroquia y el seminario invitó a todos los presentes a una refacción – almuerzo en el salón parroquial. Los feligreses de la parroquia se esmeraron en que todo estuviera a punto, ordenado, listo y sabroso.
A primeras horas de la tarde los paisanos de Ismael, venidos de Totonicapán, iniciaron el viaje de vuelta, acompañados por los P.P. José Luis y Julio César, contentos de que un hijo de su pueblo haya decidido servirle al Pueblo de Dios como ministro del Señor. Ya estamos ilusionados por lo que será, Dios mediante, su ordenación sacerdotal. Ahora le toca ejercer su diaconado en las Eucaristía del seminario y en la parroquia.