Para reflexionar sobre la “calidad de la Vida Religiosa”, dentro del programa de formación permanente de la delegación, los religiosos de República Dominicana nos reunimos el pasado lunes, 15 junio en el seminario de Santo Domingo. Asistimos todos los religiosos a excepción del P. Pedro Rivas que aún está convaleciente de su operación de hemorroides.
Previamente a los religiosos se les entregó el material de reflexión tomado de un número monográfico de la revista Frontera –Eguian, preparado por el teólogo dominico y experto en materia de vida religiosa Felicísimo Martínez.
A igual número de religiosos se les encomendó presentar un resumen de las ideas centrales sobre los cinco capítulo ñeque estaba organizado el material.
Esta jornada de formación permanente comenzó con el rezo de laudes preparado por el secretariado de espiritualidad al que también se le encomendó hacerse cargo de la agenda del día dado que el tema a tratar se centraba en la espiritualidad.
Lucas nos habló de que la crisis de la vida religiosa no es tanto, como a menudo se cree, una crisis de reducción, aunque también, sino sobre todo una crisis de sentido, una crisis de realismo, de cómo posicionarnos ante la realidad actual del mundo sin dejarnos devorar por ella respondiendo a los retos del momento.
Bernardo nos habló de cómo frente al modelo de “bienestar” como referente de calidad de vida, la vida religiosa tiene que optar una calidad de vida evangélica.
Por su parte Xavier reflexionó en torno a cómo la vida religiosa debe cuidar la calidad de vida de las personas a partir de la centralidad de la experiencia de Dios y de una intensa vida espiritual.
El tiempo no alcanzó para abordar los otros dos temas, el que hacía referencia a la calidad de la convivencia, que estaba a cargo del Miguel Angel y el de calidad de vida y misión del que nos hablaría Cruz María ya que se inició un interesante y participativo diálogo en el que los religiosos fueron expresando cómo se sentían personalmente ante estas señales de la crisis de la vida religiosa.
Enfrentar esta crisis, se dijo, requiere respuestas teologales desde una fuerte experiencia de Dios construida en el día a día desde la oración personal y comunitaria y percibiendo la presencia y mensaje de Dios en el ejercicio de nuestra misión. En este sentido, alguien recalcó que frente al modelo del bienestar es necesario que la vida religiosa se centre en el bien ser y el bien hacer.
La verdad es que fue una jornada interesante y provechosa en la que costó un poco coger el ritmo del trabajo, pero que finalmente condujo a una interesante y enriquecedora comunión fraterna de opiniones, vivencias y sentimientos personales de los religiosos.
Como es habitual, terminamos compartiendo la mesa y aprovechamos para felicitar al P. Lucas y el seminarista a Anicet, que próximamente viajará a España para iniciar su noviciado, por su reciente graduación como licenciados en filosofía. Enhorabuena.