Como todos los años, los misioneros de la Prelatura de Bocas del Toro se han dado cita en Kankintú en unas jornadas de trabajo y de presencia solidaria con Tomás, Paco y José Tomás, que desde hace muchos años sirven a la Iglesia en ese ministerio de frontera. Este año la reunión no pudo realizarse a comienzos del año, pero lo importante es que se ha podido continuar con esta costumbre.
Las jornadas comenzaron el lunes bien temprano. Antes de las ocho debíamos atravesar un punto de la carretera que, según informaciones, sería cerrada al tráfico como medida de presión de una de las comunidades. Y así fue. En todo caso, pudimos llegar a Chiriquí Grande para proseguir hacia Kankintú. Los que saben de esto dicen que un viaje “placentero”. Salimos en bote a las 11.30 y llegamos en él a las 3.00 de la tarde, ¡hasta la misma casa cural de la misión! Un mal paso del Sr. Obispo sin mayores consecuencias, un par de rápidos en los que los cayuqueros tuvieron que tirar de pericia y garrocha y en casa. Allá nos recibieron los hermanos de la misión con una hospitalidad exquisita.
No cabe duda que la misión de Kankintú ha dado en los últimos años un salto cualitativo. A la ya larga trayectoria de un trabajo pastoral inculturado, presentado en varios congresos de pastoral indígena como prototipo y modelo, se une la labor educativa como un espacio más de evangelización. Seguramente es de todos conocida la construcción del Colegio San Agustín que alberga la educación primaria en horas de la mañana, la educación secundaria en horas de la tarde y la educación para adultos en horas de la noche, así como una extensión de la universidad los fines de semana. Todo ello sin olvidar la educación preescolar. Todo ello en unas instalaciones que son orgullo de la Prelatura y modelo para las autoridades educativas. El que llega por primera vez, como el que suscribe esta crónica, no puede por menos de sentir admiración y reconocimiento por la labor de los hermanos religiosos de la misión de Kankintú, a todos los niveles de la labor pastoral, quede claro.
Las jornadas de trabajo sirvieron para dar continuación al proyecto de elaborar un Plan de Pastoral para la Prelatura. El martes tuvimos un acercamiento a la realidad socioeconómica, al marco doctrinal, a la realidad eclesial y a la situación del pueblo Ngobe. El miércoles diseñamos entre todos un instrumento de trabajo para llevar a las parroquias y comunidades que nos permita conocer un poco mejor nuestra realidad eclesial y pudimos conocer los pasos que se están dando en relación a la Misión Nacional que propone Aparecida como tarea a realizar.
Y el tiempo no dio para más. Coincidencias de la vida. Para llegar a la misión tuvimos que sortear los atisbos de una protesta y por ese mismo motivo nos vimos obligados a salir de ella un día antes de lo esperado. Y ahora a preparar la Cita Eucarística que será celebrada el 14 de Junio en Changuinola y que será objeto de otra crónica, si Dios lo permite.
Desde estas líneas agradecemos a Tomás, Paco y José Tomás su acogida y el esfuerzo para que nos sintiéramos bien. Podéis estar satisfechos porque lo habéis conseguido. También el saludo a José María que se lo perdió, y al que deseamos unas merecidas vacaciones.