El maternal de la Escuela Parroquial Santa Rita afectado por las lluvias torrenciales caídas en San Cristóbal

La tarde noche del miércoles, 20 de mayo, la ciudad de San Cristóbal vivió un auténtico caos a consecuencia de las torrenciales lluvias caídas en el país. Nuevamente el edificio que aloja el maternal y los primeros cursos de primaria de la Escuela Parroquial Santa Rita, quedó inundado y las clases debieron ser suspendidas.

Las aguas alcanzaron más de dos metros de altura en la planta baja y rompieron uno de los muros perimetrales del edificio. Se espera que el lunes pueda reiniciarse la docencia. El edificio central de escuela no ha sido afectado y las clases se han dado con normalidad.

El personal de la escuela que en ese momento se encontraba en el edificio pudo subir a la segunda planta maquinarias, archivos y otros enseres escolares, lo que ha evitado que los daños sean mayores.

En los últimos días ha estado lloviendo intensamente en el país y en la zona sur se ha notado de manera especial. Al momento de redactar esta información sigue lloviendo y, según ha informado la Oficina Nacional de Meteorología, lo seguirá haciendo por cuarenta y ocho horas más.

Los más veteranos en esta zona no recuerdan unas lluvias tan intensas como las caídas en la tarde de este miércoles. De hecho, zonas que nunca se habían visto afectadas por los aguas, en esta ocasión han visto cómo muchas de sus viviendas han quedado totalmente anegadas.
Las calles cercanas a la residencia de la comunidad de San Cristóbal que, salvo la del maternal de la EPSA, nunca se habían visto afectadas, en esta ocasión lo fueron y el acceso estuvo imposibilitado por varias horas.

Constatados ya por la compañía de seguros los daños causados por estas lluvias en el edificio escolar, se procede a la limpieza de las instalaciones de manera que el próximo lunes las clases, que se encuentran en su final del curso, puedan reanudarse.

Aunque mayo es mes lluvioso en República Dominicana, no se recuerda uno en el que lo hiciera tan intensamente. Como se ha señalado ya en zonas y barrios de la ciudad que hasta ahora no solían quedar afectados por las lluvias, en esta ocasión lo fueron.

Preocupa que las lluvias continúen pues, aunque no lo hagan tan intensamente, el suelo ya no tiene más capacidad de absorción. Por suerte en esta ocasión los caudales de los ríos Nigüa y Yubazo no subieron significativamente y las viviendas ubicadas en sus riberas no han quedado mayormente afectadas.

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Benjamin
 
   
     
     
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