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El pasado 12 de septiembre, tras un año completo de formación en el noviciado de Monteagudo, tuvo lugar en el mismo convento la profesión simple de dos de nuestros novicios: Fr. César Antonio Sac Pisquiy y Fr. Pedro Rolando Gutiérrez García, procedentes de Quetzaltenango y Totonicapán en Guatemala.
En una solemne eucaristía presidida por el prior provincial Fr. Alfonso Lorda acompañado de una representación de los religiosos de la provincia formada por el vicario de la provincia P. Jesús Migueliz, el maestro de profesos P. Jiovanny Marcelo, y otros religiosos de las casas más cercanas: Zizur Menor y La Paz de Pamplona, tuvo lugar este importante acontecimiento en la vida de estos dos nuevos religiosos y de la provincia. El P. Alfonso exhortaba en su homilía a los asistentes, y más en concreto a los profesandos, a identificarnos con la cruz y con el crucificado, a tomar conciencia de las dificultades que tendremos en el camino hacia Dios posibles de superar sólo con la ayuda de Dios y a traducir nuestra fe en obras de caridad desde un ejemplo de vida coherente. Acto seguido Cesar y Pedro, en manos de nuestro prior provincial como delegado del prior general y en compañía del maestro de novicios P. Ricardo Mediavilla, hacen profesión publica de los consejos evangélicos por tiempo de tres años, tiempo que utilizaran para su formación teológica en nuestro seminario de Torrente, Valencia.
Después de terminada la ceremonia los novicios y los amigos asistentes dan las felicitaciones a los dos nuevos religiosos y pasan a tomar un pequeño refrigerio con la comunidad del convento. Tras haber compartido con los más allegados y después de las habituales fotografías, Fr. Cesar y Pedro, alegres y llenos de animo, toman sus maletas y parten junto al P. Alfonso y el P. Quintana a pasar unos días de vacaciones en Pamplona antes de iniciar el curso en Torrente.
Ahora sólo queda la profesión de tres de nuestros novicios: Juan Francisco, Raúl y Gustavo, que por un pequeño retraso al inicio del noviciado lo harán el próximo 17 de octubre en el mismo convento de Monteagudo, para luego integrase a las clases ya iniciadas en Torrente.
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