El funeral por el P. Oneca en el colegio Agustiniano se convirtió en un homenaje al religioso

La misa funeral por el eterno descanso del P. Pedro Oncea, celebrada el jueves 17 de enero en el polideportivo del colegio Agustiniano se convirtió en un auténtico homenaje de toda la comunidad educativa al religioso que por casi cuarenta años desempeñó aquí el ministerio de la enseñanza. Religiosos, alumnos, profesores y padres de familias del centro se unieron a familiares y amigos del religioso en una emotiva Eucaristía celebrada en su memoria.

Los asistentes abarrotaron el moderno polideportivo del Colegio Agustiniano en un número superior a las 2000 personas, según apreciaciones. La participación activa y atenta de los alumnos y profesores puso a flor de piel los sentimientos de aprecio y gratitud para con el P. Pedro, y evidenciaban la tristeza que ha dejado en todos su partida.

Presidió la Eucaristía el P. Manuel Beaumont, vicario de nuestra provincia y director del colegio. Concelebraron más de 40 sacerdotes entre los que cabría destacar una nutrida representación de las provincias recoletas con sede en España, encabezada por provinciales y vicarios provinciales, así como 4 provinciales de la Orden de San Agustín.

Ampliamente representada estuvo también la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza, la FAGAPA, que reúne a las asociaciones de padres de los colegios agustinianos y la Federación de Agustinos de España entidades en las que el padre el P. Pedro tuvo una activa participación en tantos años dedicados a la enseñanza. También se hicieron presentes en buen número los directores de colegio de la zona del retiro, de Madrid.

En la homilía, el padre Manolo destacó la entrega y dedicación del P. Pedro a la educación de la juventud durante casi 40 años, su búsqueda de la calidad y excelencia en la enseñanza, lo que le hacía un religioso y un profesional exigente. “El P. Pedro, dijo, tan conocido, tan tratado, tan lleno de vida, personalidad educativa de primer orden, que supo ganarse la simpatía, la admiración y el respeto de todos aquellos que le hemos conocido y que así lo estáis demostrando (hoy). ¡Qué bien habéis sabido apreciar esa humanidad del P. Pedro, ese ser generoso, ese ser cercano que se hacía querer, a pesar de su genio que, como bien sabéis no era otra cosa que el querer que en su colegio todo funcionara bien, con excelencia. Creo que ese exceso de perfección, ese celo, ha sido una de las causas que han precipitado su final”.

Ya casi al final de su predica, el padre Manolo compartía: “Me agrada pensar que más allá de la muerte el P. Pedro ha sido ya acogido por tres rostros amados por él: nuestro padre San Agustín, a quien tanto proclamó; san Pedro, temperamental como él, corregía con severidad pero amando de verdad, era directo y noble, al estilo de Agustín. Y el tercer rostro era María, a la que se acogió quizás por lo prematuro de la ausencia de su madre terrena que en plena juventud le faltó”. Definitivamente, el P. Pedro, su impronta de educador competente, y la claridad y constancia con que exponía los valores de la fe y agustinianos nos dejan a todos un gran ejemplo.

La Eucaristía estuvo salpicada de numerosos gestos y palabras de agradecimiento con el P. Pedro por parte de alumnos, profesores y padres de familia. Os compartimos el agradecimiento de los alumnos de Primero de Bachillerato: “Cuando me dijeron que te habías ido al cielo, me quedé muy mal, sabiendo que un profesor y un amigo nos había, en parte, dejado. Es  difícil olvidar a una figura tan importante y representativa como lo eras tú. Te echaremos de menos, pero no te preocupes que no vamos a dejar de dibujar, porque como tú decías, a dibujar se aprende dibujando. Descansa en paz, que te lo mereces. Sólo quiero decirte algo que no nos dio tiempo a decirte a ninguno: gracias por habernos dado clases, gracias por haber fundado el colegio, gracias por habernos enseñado el verdadero significado de la vida, gracias por todos los momentos que nunca quedarán en olvido. Tan sólo unas líneas para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros, apoyarnos, enseñarnos, ayudarnos. Por toda una vida dedicada a los demás, que sea tu vida la que nos una en torno a los buenos momentos y recuerdos. Gracias por esa vida.Gracias, Padre Oneca”.

 
Fotos
Benjamin
 
   
     
     
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