En un día lluvioso de Bocas, el 21 de junio, el P. Aníbal Saldaña Santamaría de la Orden de Agustinos Recoletos, recibió la ordenación episcopal de manos de Mons. Giambattista Diquattro, Nuncio apostólico de su Santidad en Panamá, como consagrante principal, acompañado de los dos co-consagrantes Mons. Agustín Ganuza y Mons. José Luís Lacunza, y rodeado de otros 8 obispos Agustinos Recoletos, tres de Colombia los Monseñores Alejandro Castaño, Olavio López y Héctor Javier Pizarro y uno de Costa Rica Mons. Ángel San Casimiro, dos de Perú, Mons. Emiliano Cisneros y Mons Fortunato Pablo y Guatemala Mons Mario Molina. También nos acompañaron seis obispos Panameños, los monseñores Varela, Brown, Ulloa, Asley y Torres, además de los dos recoletos. En total fueron diecisiete los mitrados asistentes.
La presencia de los Agustinos Recoletos estuvo presidida por el P. General Javier Guerra, tres priores provinciales, los de las provincias de la Candelaria P. David Riaño, de La Consolación P. Alfonso Lorda, de Santa Rita P Franciso Sevolani, además de algunas vicarios y religiosos llegados desde Guatemala, Colombia, Costa Rica, República Dominicana y Méjico, además y, por supuesto, de la totalidad de los misioneros de Bocas del Toro.
Los Agustinos Recoletos madrugamos a las 5 de la mañana para tomar el vuelo regular entre Panamá y Bocas del Toro, pero alquilado y reservado para nosotros Obispos, religiosos, fraternos, hermanos mayores, familiares. La familia de Mons. Aníbal y los religiosos de David con Mons. Lacunza al frente fueron el día anterior cruzando la cordillera. En la Isla nos esperaban los fieles de nuestras parroquias de Bocas, Changuinola, Almirante y Kankintú.
La Ceremonia de ordenación episcopal se celebró en la Iglesia catedral de Bocas del Toro que estuvo repleta de gentes; aunque no es muy espaciosa, pudo acoger a todos los asistentes. Cumplió con el ritual señalado para ocasiones como esta y resultó muy bonita, bien llevada por el P.Rómulo Aguilar, experto maestro de ceremonias. Fue larga en duración, pero no pesada; fluida y ágil. Como siempre el canto, las ofrendas y los muchos aplausos facilitan la participación festiva de la gente en una ordenación episcopal.
En la Homilía Mons. Giambattista Diquatro insistió, sobre todo, en la figura del buen pastor empezando por el mismo Dios Pastor de Israel que se manifiesta en los montes de Israel para amar y adoctrinar, en el que Dios y Hombre se encuentran. Pastor ideal que ha resucitado y que llama por su palabra a participar en la iglesia. Pastor, Viviente con los apóstoles y sus sucesores, y cuyo espíritu induce a la verdad completa para dar vida y contagiar ese don.
Le dijo a Aníbal que Dios entró en su vida desde que recibió las aguas del bautismo y en otros momentos y que ahora le dice que apaciente sus ovejas, que invite a la fe y ame a su grey. Ya que ha sido pastor en Totonicapán y en Xela, enseñe a los discípulos a decir si, como tú has respondido al buen pastor, que se ofrezca al pueblo que le espera como pastor. La iglesia de Bocas te acoge como su pastor y te espera. La iglesia de Bocas debe acoger también a su pastor con el don del amor, que ame en su pastor al buen pastor que da la vida por sus ovejas.
Terminó la homilía con una larga cita de San Agustín en la que entre otras frases decía: Deseo conocerme y conocerte, actuar por amor a Ti, y no a mí, renunciar a mí para seguirte, desconfiar de mi para confiar en Ti, ser pobre por Ti para gozar de Ti eternamente.
Terminada la eucaristía, que siguió paso a paso los lo señalado por el ritual de la Iglesia, hablaron el nuevo obispo prelado de Bocas del Toro, monseñor Aníbal Saldaña para agradecer la presencia de todos y el obispo saliente, monseñor Agustín Ganuza, que se despidió con emotivas palabras de la comunidad que ha pastoreado por casi cuarenta años.
Después de la misa vino la mesa preparada en el Salón parroquial. Allí compartieron más de cien invitados, entre clero, religiosos agustinos recoletos, familiares y amigos de la familia. Mientras, los estudiantes del Colegio San José entretenían a los comenszales con algunas danzas de tipo religioso.
Terminado todo, monseñor Saldaña se quedó ya en la isla dispuesto a comenzar su trabajo como pastor de estos pueblos. El resto, incluido monseñor Ganuza, retornó a Panamá en el mismo avión que los trasladó a la Prelatura. Todos contentos y satisfechos por haber tenido la oportunidad de participar en un acontecimiento tan especial para nosotros y para la iglesia de Bocas y de Panamá |