Del 6 al 8 de marzo hemos estado todos los profesos de Torrente junto con el maestro, P. Jiovanny, en Madrid, con motivo de las Jornadas de Formación Agustiniana que este año paulino han versado sobre la relación entre San Pablo y San Agustín.
Han sido días de intensa actividad intelectual ya que estas jornadas, organizadas por el Centro Teológico San Agustín(CTSA), de la Orden de San Agustín, han convocado a los mejores especialistas sobre la San Agustín que en ocho ponencias de gran profundidad y calado, nos han expuestos diversos aspectos de esa presencia paulina tan importante en los escritos de nuestro padre San Agustín, incluyendo no solo aspectos doctrinales, sino también litúrgicos e incluso en cuanto a su influencia con la Iglesia actual.
Los asistentes a las mismas fueron, además de nosotros, estudiantes del CTSA, entre los cuales se cuentan agustinos, agustinos recoletos y mercedario; también asistieron un número apreciable de laicos de las distintas parroquias madrileñas así como sacerdotes y religiosas pertenecientes al carisma agustino. Todo lo cual hizo que el ambiente de fraternidad y alegría fuera apreciable a lo largo de todas las jornadas.
Durante este fin de semana, nuestra casa fue nuestra curia provincial, donde cada uno de los religiosos que allí se encontraba, contribuyó con su grano de arena para hacer nuestra estancia agradable con numerosos detalles y alientos. Agradecemos todos los bienes dados, no solo materiales, sino también los espirituales, ya que la satisfacción es única. De igual manera, agradecemos a los religiosos del Agustiniano de Madrid que nos recibieron para la comida del domingo, en la cual celebramos también el cumpleaños de uno de los religiosos de la comunidad. Un ambiente festivo para cerrar el fin de semana, en compañía de los miembros de las comunidades de la Parroquia de Nuestra de la Consolación y de la Curia que todos los domingos se unen a la comida en el colegio.
Nuestro regreso a la casa, donde ya nos esperaba el P. Felipe y el P. Jesús fue tranquilo aunque un tanto agotador por la cantidad de horas que pasamos en el coche. Pero ya era tiempo de regresar a nuestras actividades cotidianas, con la satisfacción de haber aprendido algo más de nuestro gran Padre Agustín.