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Con ocasión de la toma de posesión de Mons. Mario Alberto Molina Palma, OAR como arzobispo de Los Altos-Quetzaltenango-Totonicapán, nuestro Prior general, P. fray Miguel Miró, estuvo desde el 15 hasta el 20 de septiembre en la Delegación de Guatemala. Durante esos mismos días estuvieron también, para asistir a las celebraciones, el Prior provincial de Nuestra Señora de la Consolación, P. Manuel Beaumont, y el Vicario provincial de Panamá, P. Gabriel Robles. De Panamá estuvo también el P. Francisco Javier Lopeandía, Rector del Colegio San Agustín, del que Mons. Molina es ex alumno.
En medio de las actividades programadas en Quetzaltenango y en Totonicapán, hubo tiempo para que el Prior general conociera nuestras cuatro comunidades guatemaltecas y los ministerios que atendemos. El 16 de septiembre en la mañana los religiosos de la Parroquia San Judas Tadeo y del Seminario San Agustín se reunieron con el Prior general para conversar y conocer los avances en la reestructuración de la Orden, en obediencia a lo pedido por el pasado capítulo general.
La misma reunión se repitió el 19 de septiembre con los religiosos de Totonicapán y Quetzaltenango. Ambas reuniones estuvieron marcadas por un clima de sinceridad e interés por el futuro de la Orden y la Provincia. El tema no puede dejarnos indiferentes, y se comprobó que los principios generales asumidos en la Orden para plantear la cuestión de la reestructuración son serios y nos exigen a todos también seriedad para conocerlos, pensarlos y asumirlos personal y comunitariamente.
Durante esta visita hubo también ocasión para que el Prior general conociese y viviese un par de días en nuestro Seminario San Agustín, en Guatemala. El P. Miró quedó gratamente impresionado del Seminario, de los ocho seminaristas y de las instalaciones y condiciones del local. Tuvo oportunidad de conversar con los jóvenes seminaristas, procedentes de Guatemala, República Dominicana y Panamá, para animarlos a vivir su opción vocacional con entrega y confianza absoluta en el Señor.
Lo rápido de los acontecimientos y celebraciones de estos días no impidieron la convivencia fraterna tan recoleta y agustiniana en nuestras comunidades. Agradecemos al Prior general su visita y, ya sabe, le esperamos siempre con alegría cuando quiera volver.
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