Desde Guatemala seguimos animando la Promoción vocacional. Por eso, tal y como tenemos programado para este año 2009, se organizó el pasado fin de semana una convivencia vocacional, esta vez para los muchachos del área de la capital. Durante el mes de abril y mayo el promotor vocacional estuvo acudiendo a los colegios con los que tenemos algún tipo de relación ya sea por estar cerca del seminario o el mismo centro educativo San Judas. También se hizo la invitación a la convivencia en nuestras tres parroquias de la Guatemala capital.
El lugar de la convivencia fue un centro de convivencias -Mariápolis- que el movimiento de los focolares tiene en la capital. El sábado 30 de mayo llegaron 6 jóvenes junto con algunos de los seminaristas. Fray Ismael como promotor vocacional de la delegación acompañado por el P. Lorenzo, se encargaron de coordinar la convivencia.
Al igual que en la primera convivencia realizada para nuestros ministerios del Occidente del país, los objetivos fueron tres: “conocer el don de la vocación”, “conocer el llamado personal de Dios” y “conocer a los agustinos recoletos”. Objetivos que fuimos desarrollando con reflexiones personales y en grupo, diapositivas, videos, experiencia de vida del seminario por parte de los seminaristas, preguntas, ratos de deporte –chamusca-, refacción con diálogos, etc. Actividades que, a Dios gracias, hicieron que tuviéramos una verdadera convivencia “vocacional”.
Fueron, pues, dos días en los que más o menos repetimos el mismo esquema de la convivencia realizada en Xela el mes pasado. Para terminar en la noche del sábado con un momento de oración donde poder recoger todo lo vivido y experimentado a lo largo del día.
Algunos de los seminaristas y el P. Lorenzo se regresaron al seminario por la noche. Y ya, el domingo nos volvimos a juntar todos. Se aprovechó para tener una breve entrevista con cada uno de los jóvenes. Después de La Eucaristía y el almuerzo con el que se finalizó la convivencia, todos regresamos al seminario para darles un tour por la casa a los muchachos que se animaron a venir. Y desde allí, cada uno a su parroquia de origen.
Quedaron convocados para la segunda convivencia que realizaremos en el mes de agosto en el seminario. Allí nos juntaremos los seminaristas, los muchachos venidos del occidente –Totonicapán y Xela- y los que se decidan de la capital. Mientras tanto el promotor vocacional se encargará de visitarlos y mantener el contacto con todos ellos.
Lo que nos queda ahora, es pedirle a Dios, que llama, que muestre a estos jóvenes inquietos el camino por el que deben seguirle y servirle. Y a nosotros, la constancia en la oración y nuestra disponibilidad y acierto en el acompañamiento de los mismos.