Saludo pascual del P. Prior General

conocasión de la muerte de SS el Papa Juan Pablo II

   
     

A toda la familia agustino-recoleta

 

Queridos hermanos (as):

Que la paz de Cristo resucitado os acompañe siempre.

Estoy seguro de que todos hemos tratado de vivir intensamente la madrugadora Cuaresma y ahora la Pascua de Jesús, acompañándole, como cada año, en la celebración de los misterios de la Redención. En esta ocasión, no obstante, se respira un hálito especial en su celebración porque coincide con el paso al Padre del Vicario de Cristo en la tierra, el Papa Juan Pablo 1I.

Este singular acontecimiento nos ayuda a celebrar nuestra liberación a la luz de la realidad de Cristo resucitado: "abrid las puertas al Redentor”

Sabemos que Pascua significa paso de la muerte a la vida, del pesimismo y del desencanto a la esperanza, del pecado a la amistad con Dios, de la tristeza al gozo, de las tinieblas a la luz. También sabemos; por experiencia, que quedan en el mundo, quizá en nuestras propias personas, en nuestras familias, en nuestras comunidades y en nuestros ministerios, muchas postraciones de las que levantarse, muchas tinieblas desde donde resurgir. Por eso, celebremos con gozo profundo nuestra “fiesta de la luz y de la vida", agradeciendo nuestra resurreccí6n junto a Cristo e intensificando nuestro compromiso personal, familiar y comunitario para que también nuestras vidas sean "luz del mundo", como lo ha sido virtuosamente la vida y la muerte de Juan Pablo II, regalo precioso del Señor para nuestros tiempos.

Cuando, a nuestros ojos, no aparezca el rostro de Cristo y nuestro ser quede sumido en una noche oscura, pidamos que amanezca el Resucitado sobre nosotros como nueva aurora, iluminando nuestros caminos, borrando nuestras incertidumbres y dudas, colmando nuestras esperanzas: "¡no tengáis miedo!".

Igualmente sabemos que Pascua es el "paso de Dios" por nuestra historia y por nuestra vida. Y, cuando Dios pasa, todo se estremece; restalla la vida, huye la muerte, se remueven las piedras de los sepulcros, se rompen las cadenas, la tristeza se transfigura., todo se viste de hermosura. Un sepulcro vacío y unas vendas plegadas son clave suficiente para interpretar el aleluya pascua!: "anunciamos su muerte, proclamamos: su resurrección".

Este grito de gozo que sale de nuestro corazón convencido y agradecido debe expresarse en todas las manifestaciones de nuestra vida. Así lo pedía, con su pedagogía y lenguaje modélicos, hace dieciséis siglos, el Obispo de Hipona en uno de sus sermones al pueblo: "Os exhortamos a la alabanza de Dios; esta alabanza es la que nos expresamos mutuamente cuando decimos aleluya. Alabad al Señor, nos decimos unos a otros; y así, todos hacen aquello a lo que se exhortan mutuamente. Pero procurad alabarlo con toda. vuestra persona, esto es, no s6lo vuestra lengua y vuestra voz deben alabar a Dios, sino también vuestro interior, vuestra vida, vuestras acciones" (San Agustín, En. in ps. 148,2). El triunfo de la resurrección de Cristo justifica nuestro gozo porque es también la victoria de los que en Él hemos puesto nuestra esperanza de liberación. Todos 109 testigos de la resurrección del Señor: las mujeres, María Magdalena, los discípulos de Emaús, los santos... y nosotros mismos, nos sentimos contagiados del gozo por su triunfo y obligados a comunicarlo a los demás: .Cristo vive, aleluya».

¡Con qué maestría, ejemplaridad y coherencia evangélica ha cumplido Juan Pablo II la misión de anunciar con su vida y en su muerte el testimonio de resucitado con Cristo! Siempre y para todos, en cualquier situación por complicada que fuera., ha tenido su palabra y gestos oportunos desde el evangelio en nombre de Cristo, en sintonía con su profunda fe y su enorme responsabilidad misionera.

La clarísima y majestuosa voz de Juan Pablo 1I ha sido escuchada con enorme fuerza por la humanidad entera.. Su oración tan preferida a la Virgen Mana, el ángelus y el rosario, ha tocado e involucrado a toda la humanidad, no s610 a los cristianos. Juan Pablo 11 ha asombrado y conmocionado siempre. Lo hemos percibido desde su elección para el Pontificado hace veintisiete años : sus escritos, sus viajes, sus encuentros a. todos los niveles. Me permito recordar aquí el mensaje del que muchos hemos sido testigos directos por televisión, con el alma en vilo y el corazón encogido. del pasado día. 27 de febrero, domingo tercero de Cuaresma. El mundo se detuvo emocionado delante de un hospital romano donde este Padre de todos, con su presencia, ha pronunciado uno de los discursos más elocuentes: ha hablado de amor, de verdad, de humanidad; ha hablao de Dios en nombre del Señor.

Desde la ventana del Gemelli, ha. enviado un mensaje silencioso, con su mirada y sus gestos, a aquellos que quieren guardarlo dentro del corazón, como María, para encontrar en él palabras de fe y de amor paterno. Fue un coloquio sin palabras, conmovedor, entre el Papa y los fieles. Ha bendecido varias veces a cuantos le escuchaban y le aplaudían, y a los saludos gozosos y llenos de afecto ha respondido llevando su mano a la garganta, como buscando excusa, con un gesto de confianza paterna y ternura en este singular "viaje apostólico". Nos dijo el Papa: "El clima penitencial de la Cuaresma que estamos viviendo ayuda a comprender mejor el valor del sufrimiento que, de un modo u otro, nos toca. a todos nosotros. Mirando a Cristo y siguiéndolo con paciente confianza, es como logramos comprender cómo toda forma. humana de dolor contiene en sí una promesa divina de salvación y de gozo. Quisiera que este mensaje de confianza y de esperanza llegase a todos, especialmente a quien atraviesa momentos difíciles, a quien sufre en el cuerpo y en el espíritu. A María Madre de la Iglesia, renuevo mi consagración: Totus tuus. Que ella nos ayude en todo momento de la vida a cumplir la voluntad de Dios”.

Las noticias sorprendentes, edificantes y conmovedoras de estos días a nivel de Iglesia, gracias a los actuales medios de comunicaci6n, llegan puntualmente a todos nuestros hogares y comunidades. Los agustinos recoletos, religiosos, comunidades y miembros de la fraternidad seglar aquí en Roma, tratamos de vivir con la intensidad que nos es posible estos históricos acontecimientos que se desarrollan en el entorno geográfico muy próximo, procurando no sentimos desbordados y desorientados por lo que tienen de espectáculo, sino centrados en el sentido salvífico y providencial que el Señor nos depara como privilegio, saboreándolo de cerca. Tanto en los momentos críticos de su enfermedad y agonía, como después de expirar, tratamos de acompañar al Santo Padre con la oraci6n y nuestra presencia física junto al pueblo de Dios que sabe reconocer la gran obra realizada por él y su entrega sin límites al servicio de toda la humanidad.

Al terminar de redactar estas líneas, ha llegado a esta Curia general un breve mensaje de la Unión Internacional de Superiores Generales del que, con sumo gusto, quiero haceros partícipes seguidamente.

Que Cristo, Redentor del hombre, y María, su Madre y nuestra Madre, centro y luz en torno a los cuales ha girado la vida y misión de Juan Pablo II iluminen siempre nuestras vidas.

Fr. Javier Guerra Ayala

Prior General

 

Fr. Luciano Rouanet

Secretario General

 

 
     
         
 

 

Fr. Javier Guerra
Prior general

Fr. Luciano Rouanet Bastos
Secretario general

 

 

1) Organización de los Secretariados generales

 A tenor de los números 366,19 y 370 del Código adicional, quedan constituidos en la Orden los siguientes Secretariados generales:

  • Secretariado general de Espiritualidad
  • Secretariado general de Formación
  • Secretariado general de Apostolado ministerial y misional
  • Secretariado general de Apostolado educacional y pastoral juvenil.

 

2) Organización de los Institutos de la Orden

Teniendo en cuenta la ordenación 18,1 del LIII Capítulo General de la Orden, quedan unificados los Institutos Histórico y de Espiritualidad agustino-recoleta bajo el nombre de Instituto de Espiritualidad e Historia de la Orden de Agustinos Recoletos.

 

3) Nombramientos

a) Presidentes de los Secretariados generales:

  • Espiritualidad: Fr. Miguel Miró Miró
  • Formación: Fr. José Miguel Panedas Galindo
  • Apostolado ministerial y misional: Fr. Facundo Osano Suárez Cubides
  • Apostolado educacional y pastoral juvenil: Fr. Jesús Lerena Lerena

b) Coordinador de los Institutos de la Orden: Fr. José Miguel Panedas Galindo

c) Priores de las casas directamente dependientes de la Curia general:

  • Comunidad de la sede de la Curia general: Fr. Miguel Miró Miró
  • Comunidad del Colegio Internacional San Ildefonso (Roma): Fr. Teodoro Baztán Basterra
  • Comunidad de la Casa San Ezequiel Moreno (Madrid): Fr. Severiano de Cáceres Anaya

d) Encargado de la Asociación de la Orden con los monasterios de monjas agustinas recoletas: Fr. Jesús Lerena Lerena

e) Presidente de la Junta directiva de la ONGd Haren Alde: Fr. Severiano de Cáceres Anaya

 
Pulsa aquí para volver arriba